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lunes, 23 de abril de 2012



¿Porqué se eligió al 19 de Abril como día del Indio Americano?

Ese día se realizó en México el primer congreso Indigenista Interamericano del cual participaron representantes de las poblaciones autóctonas de toda América.
Allí se elaboró un documento que creó el Instituto Indigenista Interamericano, con sede en la ciudad de México y dependiente de la OEA. Nuestro país adhirió al documento de Patzcuaro mediante el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 7550 en 1945, e instituyó el 19 de abril como día del indio americano.

¿Cual es la realidad de los Aborígenes en Chubut?
En nuestra provincia existen dos pueblos originarios, Mapuches y Aoniken`k Tehuelches. Se podría especificar que los porcentajes de población ascienden a 60 % de Mapuches y 40 % de Tehuelches. Actualmente esa población está homogeneizada en una, siendo el pueblo mapuche el que por distintos factores conserva en las comunidades bien arraigadas, sus costumbres más ancestrales.
A través de un cálculo arrojado por los dirigentes de las comunidades, en la provincia existen casi 70.000 mapuches-tehuelches, casi el 16 % del total de habitantes. Un porcentaje menor se encuentra diseminado en la zona rural y la gran mayoría en los centros más urbanizados de la provincia.
Los dones étnicos de la nación.


Identidades huarpe y modos de producción de soberanía en Argentina.

Diego Escolar.



En su libro Los dones étnicos de la Nación, Diego Escolar, propone el análisis de las identidades desde una perspectiva mas amplia, para analizar en la larga y corta duración la cultura huarpe.

Proponiendo investigar la re- articulación política y vivencial de pertenencias desde la etnografía y situando este punto como foco de problematización. Es una revisión historiográfica desde la mirada antropológica, en la cual se pueden apreciar la recuperación de memorias y olvidos desde el discurso hegemónico. Y manifestar presencias y producciones subalternas que han sido desprestigiadas y estigmatizadas por procesos de construcción de hegemonía cultural. De este modo observa los procesos de etnogenesis del indígena, el descendiente y el huarpe, rescatando de los determinados momentos las heterogeneidades para la comprensión de dicho proceso.

Lo interesante de su trabajo es realizar un análisis desde la corta y la larga duración para poder observar las continuidades y discontinuidades identitaria dentro del análisis de “las emergencias étnicas”.

El objeto de Diego Escolar en este libro es explicar, como y por qué surgieron en Cuyo las identificaciones Huarpe. Su tesis expresa que el emergente huarpe deriva tanto de factores coyunturales (globales y locales) como de un doble proceso de larga duración.

En los primeros cuatro capítulos de su libro, analiza practicas cotidianas, representaciones y discursos.

En este libro se describe el ethos aborigen, el cual se encuentra representado por el baqueano, por las actividades del campo. El mostrar conocimientos en algo que los diferencie representa su ideología que es sobresalir en las cosas del campo. Donde el autor encuentra la continuidad es el hecho de que los baqueanos mantengan circuitos a los cuales denominan “casas” refleja una continuidad como refugio o vivienda por parte de arrieros, cazadores o pastores seminómadas. Esto refleja parte de su identidad y también puede observarse en los petroglifos los cuales son tomados como marcas o firmas. Los indios son asimilados a arrieros y baqueanos por su actividad de subsistencia y a la vez de invisibilización por deslocalización.

También se fue construyendo a causa de las momias encontradas en la zona y del estudio arqueológico una historia hegemónica sobre el pasado aborigen, en el cual su pasado, su cultura y sus prácticas quedaban enterrados junto a ellas. Esta perspectiva evoca una discontinuidad cultural con los aborígenes del pasado.

Sin embargo en esta investigación se demuestra que los sentidos producidos son en general los de continuidad y no de ruptura con el pasado aborigen.

También se analiza la apariencia visible, y una contradicción dentro de los mismos grupos en donde se ve cierto prejuicio por los huarpe urbanos, por el hecho de no estar en el territorio que a ellos les da orgullo, el campo. Por lo tanto los huarpe urbanos quienes son los que han dado inicio a las protestas sociales desde las ciudades son considerados por ellos mismos, “menos huarpe”.

Obviamente también se ve reflejada la discriminación por el aspecto huarpe, tener “cara de indio” y gran intención de esconder su propia ascendencia aborigen, sobre todo se puede ver en la clase media y la burguesía Sanjuanina. Otros ven en la identidad indígena un riesgo, e intentan borrar esas marcas indígenas. Como también a la inversa, quienes se adscriben al grupo huarpe aun no teniendo los rasgos fenotípicos. Lo que se demuestra es que los rasgos fenotípicos son sumamente ambiguos, y puede incluir al mestizo, al indio, al criollo. Considerando el contexto discursivo e histórico del blanqueamiento, puede sugerirse que son precisamente las matrices argumentativas de la asimilación no hibrida de indios en blancos, lo que favorece al emergente huarpe.

Deja para los últimos tres capítulos el proceso histórico de etnogenesis, dividido en tres periodos:

1830-1860: Asociado a Montoneras. En el se muestran las interpelaciones huarpe en Sarmiento. Sarmiento actuando no como intelectual sino como constructor de soberanía y de ese modo justificando la exclusión política de los subalternos. Se evidencia contradicción en sus escritos ya que no solo los subalternos han construido memorias a partir de las imágenes huarpe, sino que las elites locales también encontraron en ellas un argumento legítimo de soberanía y construcción de la épica civilizatoria provincial. Sin embargo las adscripciones huarpe pasa a ser el elemento central del discurso que legitima la represión a montoneras.

1920-1940: Populismos cuyanos, incorporación política y ciudadana de los sectores subalternos. Creación de un proletariado rural formada básicamente de población subalterna. Los movimientos populistas cuyanos y la posterior reacción, estimulo el campo intelectual local para re-pensar y re presentar la sociedad y cultura provinciales.

Lo indígena será asociado a prácticas rurales y posiciones sociales baja, inadaptación a la modernidad, al control estatal, el desarrollo, el trabajo asalariado y la dependencia del consumo masivo.

1990: desincorporacion de la fuerza de trabajo, crisis, Estado de Bienestar. Hegemonía neoliberal. Si el estado no cumple su pacto de incorporación, ciertos sectores recuperando las fantasmagorías indígenas de la construcción de soberanía y ciudadanía previas al pacto hegemónico de reciprocidad estatal, pudieron volver a identificarse como huarpe o indios. Se quiebra la expectativa de contención económica, mediación política y protección social.



La Historiografía y etnografía tradicional del siglo XVI y XVII presenta la extinción, aculturación y miscegenación biológica. Las conquistas al interior de amplias regiones y varias militarizaciones reprimieron intentando transformar a estas zonas “libre de indios”. Hacia 1950, siglo XX, las clases subalternas comienzan a ser incorporadas a la vida política como sujetos de derecho. En este último periodo es donde el autor propone la etnogenesis huarpe, gestándose un intercambio étnico en la disputa por la soberanía y la formación de comunidades imaginadas nacionales y provinciales.

En primer termino para analizar las identidades indígenas “emergentes”, grupos que tienen un proceso de formación de conciencia, el autor tiene en cuenta el contexto histórico oficial en el cual se pronuncia la inexistencia de indios y dentro del cual se va preservando la identidad huarpe. Esta agencia histórica comienza a entrar en tensión con los factores políticos y sociales, como van a ser los sentimientos de pertenencia, otros ecos de historias mas informales y la formación de nuevos grupos étnicos, que a su vez entraran en contradicción y producirán un nueva historiografía, etnografía y literatura, serán las voces subalternas. Buen ejemplo de esto será cuando habla de despoblamiento indígena en el siglo XVIII, en realidad en su mirada valora la estrategia indígena para evitar el tributo y la mita, el lo llama genocidio estadístico, ya que los indígenas solo desaparecen de las estadísticas censales pero no del territorio.

Su cultura, sus valores y representaciones, sus modos de actuar van a permanecer con ellos, y son los que definen la identidad por más que se entrelacen con otros grupos étnicos. Aquí lo que surge es el problema de la aculturación, la imposibilidad de establecer una línea de base como desaparición de cultura.

En segundo termino para el área de estudio de su investigación que engloba a San Juan y Mendoza va a contar con conceptos analíticos de diversos y conocidos autores en sus análisis.

De Fredrik Barth, toma los “límites étnicos”, para decir que los huarpe se auto adscribieron o fueron adscriptos, es decir tenían practicas que los distinguían étnicamente pese al cambio sociocultural.

De Sturtevant toma la “etnogenesis” para hablar del establecimiento de la distintividad grupal, ósea la creación de identidades persistentes en contextos de radicales cambios y discontinuidades. La etnogenesis puede ser material o simbólica o de base demográfica por fisión o fusión (Albers) o por expansión o condensación (Whitten).

Ejemplo de esto es cuando distintos colectivos pueden incorporarse a otra categoría como los reche mapuche entre los siglos XVI y XVII. Adscriptos a una categoría pueden subdividirse en varias.

De Foucault, las tecnologías del yo. El Estado constituye su soberanía y sus sujetos en sentido político y fenomenológico. Las tecnologías del yo son disciplinas de subjetivación, creación de identidad, autoconciencia y consentimiento de los individuos.

En tercer termino, la base de la lectura del emergente indígena parece descansar en cuatro perspectivas generales, que reaccionaron contra las viejas nociones del grupo étnico como unidades totales y aisladas.

1)-Lógica interaccionista: Indica que la definición, adscripción y conciencia de la diferencia ente otro y un nosotros se produce para y por el intercambio social y no a raíz del aislamiento (Barth, 1976)

La conciencia se da cuando se produce una fricción interétnica en situaciones de fronteras de diversos grupos.

2)-Producción de diversidad étnica como resultado de la colonización y la incorporación de poblaciones en sistemas económicos y políticos globales que incluyen formas de clasificación de poblaciones de acuerdo a matrices económicos y políticos.

3)-Articulación étnica entre grupos de interés que pugnan por recursos, derechos y otras prestaciones por parte del estado regulador o proveedor.

Por ultimo, el objetivo del autor es que se comprenda que la etnogenesis huarpe tiene una larga historia de luchas, diálogos y escenificaciones que aunque se nutre de coyunturas, las excede largamente.

En este punto se hace mención a la teoría de la incorporación, donde el actor principal es el estado quien ejerce el control estatal. Este control puede ser negativo, por coerción o coacción, o positivo basado en la extensión de servicios y derechos.

Se pretende un reconocimiento, una categorización por parte del estado.

4)-Procesos de Nation-Building o los “Preceptos del Nacionalismo”, particularismos étnicos.

Lo que se explica es como se mantiene la auto adscripción huarpe, esto que se manifiesta en Cuyo desde el siglo XIX, puede ser rastreado en la producción discursiva de las elites regionales y también en grupos subalternos. Mediante el análisis se aborda la emergencia huarpe en los últimos años del siglo XX en relación con los procesos de etnogenesis huarpe desde la formación del estado moderno hay indicios de grupos de campesinos, proletarios y medieros rurales de identificaciones y memorias huarpe. Esto en relación con la soberanía y subjetividad en Cuyo durante la formación y construcción del Estado moderno, paralelamente con momentos de emergencia de identificaciones y demandas huarpe dentro de largos periodos de invisibilidad. Lo que demuestra una oposición al discurso hegemónico, incorporados en la literatura, historiografía, etnografía, arqueología, etnología, folkloristas y viajeros.

Este grupo étnico ha mantenido una fuerte vigencia, que represente su sentimiento de pertenencia y devenir colectivo. El análisis de las prácticas culturales, las estructuras de parentesco, los rasgos fenotípicos y fenomíticos, territorialidades conforman el conjunto de una identidad aborigen. La emergencia huarpe esta habilitada por memorias colectivas de corta, media y larga duración. También estas memorias son apropiadas por grupos dominantes aun sin saberlo, para poder mantener fronteras sociológicas y legitimar lugares de poder.

Para el análisis de la etnogenesis el autor ve la dificultad que presenta tanto el esquema interaccionista y el modelo culturalista, no se verifican totalmente en el caso huarpe, sin embargo no dejan reobservarse características propias de ambos modelos.

Como expresa Barth, Los rasgos diacríticos cambian pero los límites persisten, en la medida en que propios y extraños siguen auto adscribiéndose y adscribiendo identidades y reinvistiendo simbólicamente rasgos diacríticos como emblemas de diferentes. Esto se ve en la contradicción con la desaparición aborigen, desafiado desde la activa producción/reproducción de nociones de raza, genero, cultura y territorio huarpe.

También el modelo culturalista mucho mas restrictivo. Presenta en la etnogenesis huarpe una paradoja barthiana, relativa continuidad de las marcas de aboriginalidad, en contraste, discontinuidad, inexistencia de límites étnicos.

Es decir, no podría hablarse de continuidad étnica si se analizan periodos de corta duración. Pero en caso de analizar desde la larga duración, se refleja claramente la continuidad de los sentidos étnicos. Se puede constatar que la ausencia de identificaciones étnicas, su invisibilización o la marcación étnica de colectivos sociales pueden constituir tanto estrategias de sometimiento como de resistencia. Esta ausencia de límites étnicos ha sido acompañada por duraderos consensos.

Se refleja entonces que la etnogénesis huarpe de los siglos XIX y XX, sufrió en términos simbólicos intercambios de dones étnicos en su lucha por la soberanía y la formación de comunidades imaginadas nacionales y provinciales.



domingo, 2 de octubre de 2011

Relato de los Tehuelches

Relatos de los Tehuelches. Tomados y adaptados de: Bormida, Marcelo y Siffredi, Alejandra. 1969-70. Runa XII (partes 1-2).                                                
                                               Episodio de la hija del Sol.

El Sol tenía mucho poder: a los paisanos que llegaban allá arriba al otro mundo se los comía o los tiraba por ahí; si no los hacía matar por los bichos de su familia. Elal quiso ir allá de capricho para ganarle: "Tanta gente de los paisanos que se perdió, ahora me voy yo, a mi no me va a hacer nada. Me voy a casar con la hija, y después la dejo". De acá se fue montado en un guanaco hasta el mar y después siguió el viaje en Kúkn, el cisne, que lo llevó para arriba. Iban volando cerca del mar, en rueda, dando vueltas para arriba porque derecho no podían llegar; "me cansé", decía Kúkn, y entonces Elal disparaba su flecha, y ahí se armaba una isla de esas que están en el mar cerca de Santa Cruz. Así llegaron al Toldo del Sol.
Elal quería casarse con la hija, pero el sol no se la quería dar. El sol le dio varios trabajos: primero lo hizo sentar en un pozo hondo para que se cayera adentro, pero Elal, con su poder, secó el pozo con tierra que había llevado de acá. Después vino acercándose un lagarto grande donde estaba Elal, pero él ya tenía su flecha lista, y cuando estaba cerca le pegó un flechazo y lo mató. Entonces, la luna, la esposa de Kéenguenken (sol), le pidió un huevo para usar la cascara para tomar agua. Elal le dijo "¿Donde voy a encontrar eso?", "Allá hay un avestruz echado" dijo la Luna. Bueno, Sol y Luna dejaron dos huevos, uno a cada lado de dónde tenía que pasar Elal, y el avestruz estaba echado atrás. Cuando venía Elal acercándose al Avestruz, los huevos reventaron para pegarle, pero él se puso una gorra de piedra, y entonces los huevos reventaron contra las piedras y ahí quedaron. Y Elal se los llevó a la Luna. 
Después le pidieron cogote al guanaco. "¿Dónde voy a conseguir guanaco acá?". "Hay un guanaco macho allí arriba, en el cerro", le contesto la Luna. Bueno, se fue para allá y el guanaco empezó a bajar enojado y gritaba. Entonces, Elal se convirtió en un chulengo y se fue al lado de una laguna. El guanaco macho estaba por atacarlo cuando Elal dijo "Ikónon, ikónon..(abuela, abuela), y entonces vino la abuela y se convirtió en menuco (pantano) y ahí cayo el guanaco. Elal se volvió hombre de nuevo y le pegó con las boleadoras en la cabeza, le sacó el cogote y se lo llevó a la Luna.
Entonces el Sol y la Luna ya no pidieron más cosas y al final su hija se casó con Elal. Pero Elal la quería dejar y decidió irse sin ella. La Luna le dijo a su hija que lo siguiera de a pie, y así lo hizo. Pero él fue hacia el mar, y la mujer se metió pero se hundió y se perdió en el mar y ahí quedó para siempre. Ahora la llaman Sirena. Cuando sale la Luna nueva, sube el mar y se enoja, hace espuma; la Sirena lo hace mover porque ve a su mamá arriba, y cuando la luna va bajando, también va bajando el mar.




Cueva de las manos- Cañadón del Río Pinturas- Santa Cruz
Patrimonio Cultural de la Humanidad
Las cuevas conservan pinturas de los indios tehuelches y de sus antecesores, de hasta 9 mil años de antigüedad




jueves, 15 de septiembre de 2011

Proyecto Futuro con memoria. Jóvenes y DDHH. Colegio 787

Reconociéndonos Originarios.
Equipo de trabajo:
Alumnos: 45 chicos de 1er. Año de Educación Secundaria-Turno Mañana. Colegio N°787
Docentes: Arzán Carina, Barra Noemí.
Colaboracion: Guiñazú Gabriela, Barrera Stella


martes, 13 de septiembre de 2011

Futuro con memoria. Jóvenes y derechos humanos

Nuestro Colegio esta ubicado en el Barrio Corradi, Sector Oeste de la ciudad de Trelew. Cuenta con una matricula de 331 alumnos, provenientes de diferentes sectores de ciudad.




domingo, 11 de septiembre de 2011

Chubut

Con un territorio constituido por la cordillera de los Andes en el lado occidental y una extensa zona de mesetas en el oriente, la economía provincial tiene como pilares fundamentales la cría de ganado ovino y la explotación de petroleo. con una superficie de 224.686 Km2.Su capital Rawson ubicada sobre la ribera norte del río Chubut. Recibió su nombre en homenaje a Guillermo Rawson , el ministro argentino que fomento la colonización galesa en la región.
Por lo común los funcionarios de la capital recorren los 20 Km que separan el centro urbano de Trelew de la capital de la provincia para desempeñar sus funciones.
Rawson cuenta como punto de interés turístico con el Museo Regional Don Bosco, establecido en la década del 40 por la orden salesiana. El Museo de Rescate Histórico, situado frente a la plaza de Rawson, y las capillas de Maria Auxiliadora y Berwyn; la segunda la mas antigua de la región fue levantada en el sitio donde el coronel Murga presidio el 15 de Septiembre de 1865 la primera entrega oficial de tierras a los inmigrantes llegados de Gales.
La actividad predominante de Puerto Rawson a 6 km de la capital es la explotación de la riqueza
pesquera.
Rawson cuenta con playas en la que se destaca Villa Unión, una franja costera de 4Km establecida en 1923 y bautizada con ese nombre para recordar un buque de bandera Británica que naufrago allí a principios de la segunda década del siglo. Otro balneario , Playa Escondida frente a la cual hay una isla rocosa.
Trelew importante centro comercial de la provincia. En torno a la Plaza Independencia se encuentran edificios de la primera década del siglo XX, la Municipalidad, el Distrito Militar y el salón de la Sociedad Española. Otra construcción importante de la ciudad es el teatro Verdi, donación de la comunidad Italiana. La capilla Tabernaci, es el edificio mas antiguo de Trelew, construido en 1889, aun hoy se pueden escuchar misas en Gales.
Cultura y Folclore:
Intelectuales destacados: Asencio Abeijón, el poeta Carlos Calderón y la ensayista y docente Angelina Coicaud.
En Chubut es posible hallar testimonio de la cultura de los pueblos originarios, como los Tehuelches.
Fiestas Tradicionales:
Eisteddfod.
Aniversario de la Colonización Galesa.
Fiesta Nacional del Atlántico Sur.
Fiesta de los pescadores.
Fiesta provincial del Pingüino.
Fiestas Populares
• Fiesta Regional del Bagual: José de San Martín , 30, 31 de Diciembre 01 de Enero
• Fiesta Regional del Ganadero : Las Plumas , 02 y 03 de Diciembre
• Fiesta del Salmón del Pacífico : Carrenleufú , 05,06 y 07 de Enero
• Fiesta Nacional de la Esquila : Río Mayo , 12,13 y 14 de Enero
• Fiesta Regional de la Bahía : Rawson , 12,13 y 14 de Enero
• Fiesta Nacional de la Fruta Fina : El Hoyo , 2º semana de Enero
• Fiesta Provincial del Artesano : Epuyén , 19, 20 y 21 de Enero
• Fiesta Regional del Perro del Trabajador Rural : Telsen , 19,20 y 21 de Enero
• Fiesta Provincial de la Cordillera : Aldea Atilio Viglione , 19, 20 y 21 de Enero
• Fiesta Regional de Gato y Mancha : Alto Río Senguer , 6 y 7 de Abril
• Fiesta Regional del Fósil : Cerro Condor, 27 de Enero
• Fiesta Regional del Carrero : Esquel , 27 y 28 de Enero
• Fiesta Regional de la Señalada : Cushamen , 26, 27 y 28 de Enero
• Fiesta Regional del Acordeón y la Guitarra : Lagunita Salada , 27 y 28 de Enero
• Fiesta Nacional del Asado : Cholila 02, 03 y 04 de Febrero
• Fiesta Nacional del Salmón : Camarones , 02,03 y 04 de Febrero
• Fiesta Nacional del Atlántico Sur : Rawson , 02,03 y 04 de Febrero
• Fiesta Regional del Carnaval Cordillerano : José de San Martín 02, 03 y 04 de Febrero
• Fiesta Regional del Jinete y Reservado : Esquel , 03 y 04 de Febrero
• Fiesta Nacional del Tren a Vapor : El Maiten , 09,10 y 11 de Febrero
• Fiesta Regional de Doma y Folklore : Sarmiento , 09,10 y 11 de Febrero
• Fiesta Provincial del Calafate : Tecka , 10 y 11 de Febrero
• Fiesta Provincial del Caballo : Gobernador Costa , 16, 17 y 18 de Febrero
• Fiesta Regional del Gaucho y la Taba : Gan Gan , 16, 17 y 18 de Febrero
• Fiesta Regional Carnavales de Trelew : Trelew , Domingos de Febrero
• Fiesta Regional Carnavales de Trevelin : Trevelin , 17 y 18 de Febrero
• Fiesta Regional del Bosque : Lago Puelo , 17 de Febrero
• Fiesta Regional de la Vestimenta Gaucha : Costa de Ñorquinco , 23, 24 y 25 de
• Fiesta Regional de Carnavales de Comodoro Rivadavia : Comodoro Rivadavia 24 de Febrero
• Fiesta Regional Corsos de Rawson : Rawson , Febrero a confirmar.
• Fiesta Regional Carnavales de Dolavon : Dolavon , del 3/2 al 3/3 Sábados de Febrero.
• Fiesta Nacional del Cordero : Puerto Madryn , Marzo a confirmar
• Fiesta Provincial de los Pescadores : Puerto Madryn , Marzo a confirmar
• Fiesta Provincial del Peón Rural : Paso de Indios , 09,10 y 11 de Marzo
• Fiesta Regional de la Cerveza del Bosque : Lago Puelo , 10 y 11 de Marzo
• Fiesta Provincial del Aborigen : Cushamen , 19 de Abril
• Fiesta Regional del Indio Americano : El Maiten , 19 de Abril
• Fiesta Regional de la Producción : Trevelin , 7 de Abril
• Fiesta Nacional del Esquí : Esquel , 15 de Septiembre

viernes, 9 de septiembre de 2011

Meseta Patagonica. Las Plumas . Chubut . Argentina






                                            Fotos Stella Barrera.




Cazadores de la Patagonia y agricultores andinos
Juan Schobinger
Carlos J. Gradin

Historia de la Investigación, página 14 a 19.

Las primeras noticias sobre el arte rupestre de la Patagonia se remontan al siglo pasado, cuando el Perito Francisco P. Moreno publica el resultado de sus viajes a la zona austral del país. El trabajo de Moreno, fechado en 1876, contiene breves referencias sobre las pinturas de Punta Wualichu en la costa oriental del Lago Argentino, ubicado en lo que es hoy la provincia de Santa Cruz, pero la documentación que recogiera en esa oportunidad se conservó en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata que él mismo fundaría años más tarde, siendo utilizada por otros investigadores que le sucedieron. Su aporte científico puede valorarse con justa medida si se piensa que para ese entonces aún no habían sido descubiertas en España las pinturas de Altamira ni del Levante. 
Poco después de Moreno, en 1879 y 1884, respectivamente, Ramón Lista menciona la existencia de cuevas pintadas en el valle del río Gallegos, y Eduardo Ladislao Holmberg documenta las pinturas mascariformes de la Cueva de los Espíritus, esta última en las Sierras de Curá- Malal, área de transición pampeano-patagónica  de la provincia de Buenos Aires.
Desde entonces habían de transcurrir años hasta que se anunciaran nuevos hallazgos. En 1902 y 1904 Carlos Bruch publica los grabados y pinturas de Arroyo Vaca Mala y del Manzanito, en las provincias de Neuquén y Río Negro, en pleno corazón del área araucana de Patagonia Septentrional, sobre la cual habrían de volver en 1938 y 1944 Amadeo Artayeta y Vignati, para referirse a las pinturas de los alrededores del Lago Nahuel Huapi y de la Península Huemul. 
En la provincia de Santa Cruz las investigaciones se reinician con el viaje de Franciasco de Aparicio a la zona sur del río Deseado. De 1933 a 1935 Aparicio publica varios sitios importantes para el conocimiento del arte rupestre de Patagonia, entre los que se destacan el Cañadon de las Cuevas, en la Estancia Los Toldos, con negativos de manos, la Piedra Museo de la Estancia San Miguel, con grabados, y la Estancia Aguada del Cuero, con pinturas geométricas. 
En 1934 Milcíades A, Vignati publica la documentación recogida por Moreno en Punta Wualichu, agregando nuevas aportaciones personales, y en 1941 el sacerdote Alberto De Agostini, infatigable viajero de Patagonia, da a conocer la primera documentación fotográfica en color de la Cueva de las Manos, en el área del río Pinturas, al noroeste de la Provincia de Santa Cruz, con negativos y siluetas de guanacos. Sobre esta misma cueva, Vignati publica en 1950 los resultados de una expedición en la que participaron los doctores Alberto Rex González y Federico Escalada, donde por primera vez se documentan escenas de caza naturalistas, a las que dicho autor comparó con las del arte Levantino.
A partir de 1949 las investigaciones del arte rupestre de Patagonia se encaminan hacia su faz sistemática. La incorporación del doctor Osvaldo F. A. Menghin a la Universidad de Buenos Aires y más tarde al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, dio bien pronto su fruto. Menghin realizó expediciones a la Patagonia durante el transcurso de los años 1951 a 1959, publicando dos trabajos fundamentales para el conocimiento del arte prehistórico, las "Pinturas Rupestres de Patagonia" en 1952, y los "Estilos del arte rupestre de Patagonia" en 1957, cuyos lineamientos generales constituyen hasta ahora un antecedente ineludible de toda investigación.
La visión de conjunto que adquirió Menghin en esos años le permitió sintetizar ciertos aspectos del desarrollo de la prehistoria de Patagonia con asombrosa precisión, introduciendo su enfoque histórico-cultural en la consideración de los datos, tanto arqueológicos propiamente dichos, como del arte rupestre, a los que integró contextualmente cuando se evidenciaba su asociación. Sus observaciones se basaron en numerosos sitios estudiados pero,  fundamentalmente, en el análisis de las pinturas del Cañadón de las Cuevas, en la Estancia Los Toldos, donde las excavaciones que realizó le permitieron predecir una alta antigüedad para las primeras ocupaciones humanas y sus correspondientes manifestaciones artísticas. Son ya clásicos entre nosotros sus siete estilos de arte rupestre de Patagonia. El más antiguo de ellos es el estilo de negativos de manos, ejecutados mediante la aplicación de pintura alrededor del contorno natural de la extremidad apoyada sobre una superficie rocosa. Se hallaría vinculado a la industria Toldense que él fechó en el noveno milenio anterior a Cristo. El estilo de negativos incluye, además, algunos motivos muy simples integrados por series de puntos, líneas rectas y circulares. Los colores utilizados para la ejecución de negativos, según un hipotético orden cronológico, comenzaría por el rojo claro como más antiguo, al que le sucedían el negro, el amarillo, el blanco, el rojo oscuro y el verde. La tradición de los negativos de manos  habría perdurado-Segun Menghin-hasta tiempos relativamente recientes, tal vez hasta los primeros siglos de nuestra era, incluyendo entonces entre sus manifestaciones a los calcos de pies  y de patas de animales. 
El estilo de escenas constituye la segunda modalidad descrita por Menghin. Comprende escenas de caza y de danza, de tamaño pequeño y algunas siluetas de guanacos. Su desarrollo se habría iniciado en el octavo milenio perdurando hasta el segundo antes de Cristo. Menghin atribuyó a los autores de estas pinturas un nivel cultural similar al de los cazadores del Levante español, sin que ello implicara una vinculación genética. 
El tercer estilo de Patagonia se caracteriza por la utilización de la técnica del grabado, ejecutado por percusión o incisión, especialmente  aprovechando rocas a cielo abierto. Sus motivos característicos son los denominados rastros de ñandú (avestruz) y de felino. Aparecen, además, imágenes esquemáticas de guanacos y pumas, de lagartos vistos desde arriba y pequeñas figuras antropomorfas. No faltan los signos lineales y circulares o sinuosos. La técnica del grabado tuvo gran difusión en el territorio argentino, desde el Noroeste hasta la Patagonia, especialmente en el sur, donde habría tenido un desarrollo que se extendería desde el segundo milenio antes de Cristo hasta los primeros siglos de nuestra era, vinculándose a la Industria Patagoniense inicial. Al norte de Patagonia, particularmente en Neuquén, se habría desarrollado el estilo de paralelas, cuarto en la serie de Menghin, que habría perdurado hasta tiempos mucho más tardíos y podría ser vinculado a los Pehuenches primitivos que fueron araucanizados alrededor del año 1700. 
El estilo de grecas, distribuido especialmente en las provincias de Río Negro y Chubut, se caracteriza por sus trazos almenados o escalonados y sería resultado de las influencias agro-alfareras del noreste argentino desarrolladas a partir del siglo V de nuestra era, Su última expresión habría sido el estilo de miniaturas.
Finalmente, diremos que el estilo de símbolos complicados, instituido por Menghin, reúne a una serie de pinturas y grabados de diversa extracción, caracterizados por sus complejas formas curvilíneas o por sus figuras antropomorfas esquemáticas, muy probablemente resultante de recíprocas influencias entre las diversas modalidades antes mencionadas. 
Desde entonces los estudios sobre el arte rupestre cobran un impulso que no habían conocido. Se destacan dos importantes trabajos. Schobinger en 1957 publica una síntesis de los grabados y pinturas de la provincia de Neuquén, analizando exhaustivamente los sitios conocidos y los que él personalmente había localizado, tarea que habría de continuar en adelante. En ese primer trabajo, Schobinger ensaya una clasificación de las manifestaciones artísticas y encara la explicación del contenido de algunos motivos en particular. 
En 1960 Casamiquela, tras documentar numerosos sitios en las provincias de Río Negro y Chubut, publica un trabajo sobre la "Significación mágica del arte rupestre nordpatagónico", con aplicación de una nueva metodología, tendente a desentrañar su contenido, basada en la lingüística y la etnografía de los tehuelches septentrionales, gracias a la cual surge la figura mitológica de Elëngásën al que aquéllos atribuyen la autoría de las pinturas parietales.
Entre 1948 y 1966 diversos autores aportan la documentación de nuevos sitios. En Patagonia Septentrional, Harrington y Casamiquela localizan pinturas geometricas y otro tanto hace Sánchez Albornoz en las proximidades del Lago Puelo. Pedersen, en el Lago Nahuel Huapi, reproduce por primera vez algunos de lso escasos ejemplo que se conocen en Patagonia con pinturas de jinetes.
En Patagonia central y meridional, iniciamos personalmente el relevamiento de la Meseta del Lago Strobel, con profusión de grabados y una vez más emprendemos la tarea de estudiar la Cueva de las manos, en el Alto Río Pinturas, cuyos primeros resultados habrían de publicarse en Barcelona. Casi al mismo tiempo en Padre Molina, voluntarioso pero subjetivo estudioso de Patagonia, publica grabados y pinturas de la cuenca del río Santa Cruz.
Hemos elegido el año 1966 para recapitular estos comentarios, pues en esa fecha se celebra en Mar del Plata el Primer Simposio de Arte Rupestre Americano, dirigido por Schobinger, al que asiste E. Ripoll Perelló como asesor, con ocasión de celebrarse el XXXVII Congreso Internacional de Americanistas. A partir de ese momento no es posible hablar de "contextos arqueológicos" cuando en el estudio de un sitio se excluye el arte rupestre que se le asocia. En 1964 Bosch- Giampera al referirse al más antiguo poblamiento  de América, y en 1969 Schobinger al de Sudamérica, incluyen en sus respectivos trabajos especiales referencias al desarrollo del arte prehistórico, donde Patagonia figura en un lugar destacado por sus particulares características y gran antigüedad, salvando en esa forma una omisión de otros investigadores americanos, para quienes las manifestaciones rupestres, con 9000 años de existencia, parecieran no integrar la arqueología. Los actuales investigadores de Patagonia, entre los que cabe citar a Aschero, Cardich, Fernández y Gradin, reconocen la importancia de la asociación entre el arte y los restantes testimonios arqueológicos al orientar sus publicaciones hacia una valedera vinculación entre ambos. 
Personalmente iniciamos en 1967 el relevamiento de sitios con arte rupestre en las provincias de Río Negro, Chubut y Santa Cruz, que luego habría de extenderse a las de Buenos Aires, La Pampa y Mendoza, ésta última junto con Schobinger, a fin de reconocer una amplia zona que, además de Patagonia, abarcara el área de transición colindante. En 1970, con la colaboración de Aschero y Aguerre, intensificamos las investigaciones de carácter regional en las cuencas de los ríos Chubut y Deseado, convencidos de que este criterio era prioritario para alcanzar una visión valedera. Para ello la elección de los sitios investigados tuvo especialmente en cuanta  la presencia de manifestaciones rupestres y la posibilidad de efectuar excavaciones que permitieran determinar secuencias estratigráficas fechadas  radiocarbónicamente, con el objeto de hallar resto culturales en capa con autenticas asociaciones. En el Alero de las Manos Pintadas, Chubut y en la Cueva de las Manos del río Pinturas , Santa Cruz, se hallaron bloques con negativos cuyo derrumbe fue fechado gracias a la referida asociación, permitiendo en cierta medida encuadrar cronológicamente el desarrollo de las manifestaciones artísticas y adscribirlas a una etapa determinada del proceso prehistórico.
Es sabido, sin embargo, que el arte rupestre en la gran mayoría de los casos se halla totalmente desvinculado de otros testimonios arqueológicos. Los dibujos o figuras se presentan abigarrados, unas veces muy próximos entre sí y no pocas superpuestos, sin que pueda determinarse claramente cuáles constituyen una ejecución unitaria, cuáles corresponden a ejecuciones sucesivas, cuándo y quiénes los hicieron.
Resulta difícil en ocasiones restablecer la "unidad artística", la "obra", a la que hoy denominamos motivo, es decir, la resultante plástica de una única motivación, cuyo autor nos es desconocido. A los efectos de su clasificación hemos admitido dos grandes grupos- que denominamos representativos y abstractos- teniendo en cuenta para ello el mayor o menor grado de vinculación entre la realidad natural y la obra, o entre la idea y la obra, respectivamente. Su funcionalidad sólo puede entenderse si se considera los dos extremos de un mismo hecho: la manifestación artística y su autor, por cierto enmarcados en las respectivas coordenadas de tiempo, espacio y cultura, que es donde hallaremos las pautas para su interpretación. De allí la necesidad de insistir en las asociaciones contextuales.
El análisis morfológico por un lado y su funcionalidad, por otro, pueden aproximarnos a la comprensión de signos que en el transcurso del tiempo posiblemente variaron muchas veces de contenido, pese a haber mantenido su identidad formal. El arte rupestre ejecutado en el pasado tal vez con carácter de auténticos signos, precisos y aprehensibles, se presenta hoy ante nosotros como un conjunto de símbolos enigmáticos cuyo contenido, desde el punto de vista histórico, resulta irrecuperable. Por eso preferimos hablar de funcionalidad de los motivos del arte rupestre, es decir, de las circunstancias que acompañan su ejecución.
Muchas figuras, independientemente de su aspecto o abstracto, se hallan ubicadas en posiciones destacadas dentro del sitio estudiado, unas veces ocupando espacios centrales, otras cavidades o nichos. Su mayor complejidad y muchas veces su tamaño parecen querer diferenciarlas del resto de los motivos. A veces los trazos de pinturas o grabados rodean pequeños hoyuelos naturales de las rocas, o circunscriben improntas de manos y pisadas de animales. Sin duda en estos casos nos hallamos en presencia de indicadores funcionales de ceremonias cúlticas, que correlacionan la obra artística y el mundo cultural de sus autores, aunque su significado se haya perdido en el lejano pasado.
Cuando en un área de investigación es posible establecer vinculaciones morfológicas y temáticas entre diversos grupos de motivos rupestres, pensamos que enfrentamos una modalidad estilística, es decir, una expresión artística cuyos rasgos propios, al mismo tiempo que le atribuyen originalidad, permiten reconocerla en otros sitios estudiados. El término estilo, en cambio, a nuestro entender, está indisolublemente ligado a la condición cultural del autor o de los autores y por lo tanto a su motivación. Es el reflejo de la actividad personal y social de aquéllos. Pero es, además, el resultado de numerosos factores ecológicos regionales que, si bien no son indefectiblemente determinantes, dependen en cierto sentido del "estilo de vida" de sus autores, es decir, de aquello que fundamentalmente caracteriza a un grupo humano alejado en la historia.
Cuando Menghin clasificó el arte rupestre de Patagonia aplico el término estilo con contenido diverso. Los argumentos con que sustenta cada uno de sus siete estilos tienen en algunos casos connotación cultural y en otros morfológica o técnica. Así, por ejemplo, cuando admite el "estilo de miniaturas" se refiere  a variaciones puramente formales y cuando habla del  "estilo de símbolos complicados" reúne una serie de motivos de diferentes extracción, más por su dispersión que por su afinidad estilística.  Pero al referirse a los estilos de "manos" y "escenas", de "pisadas" y de "grecas", vuelca en ellos todo el contenido que este término tiene para nuestra disciplina, pues en él se refleja no sólo la modalidad estilística, naturalista en ciertos casos y geométrica en otros, sino que también se incorpora el nivel cultural de un grupo humano cronológica y especialmente ubicado en determinada zona de Patagonia. Por eso hoy podemos hablar del estilo de los cazadores antiguos de Patagonia Centro Meridional, del estilo de grabados de los cazadores de Patagonia o del estilo geométrico de los cazadores recientes de Nordpatagonia, atribuyendo a ese concepto la mayor connotación regional posible, pues el arte, además de constituir un proceso de difusión, es muchas veces el resultado de la facultad creativa del hombre.